domingo, 16 de diciembre de 2018


                                                                                  LUNES, 17 de Diciembre. Curso 2018-2019.
¡Buenos días!
YA LLEGA LA NAVIDAD
¿Has traído tu kilo? Hay mucha gente que te necesita.
Y con esa buena noticia, comenzamos esta semana en la que llegan las vacaciones y la Navidad. Comenzamos: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Nos vamos acercando al día de Navidad, por las calles desde hace semanas ya comienza a ver signos de esta fiesta y en nuestras casas seguramente ya esté presente un precioso portal de Belén. 
Seguimos en la tercera semana de Adviento , y como María nos preparamos para recibir a Jesús:
https://www.youtube.com/watch?v=fqH_7AIa6ZQ


Martes, 18 de diciembre



En esta última semana de Adviento, ya muy próxima al día de Navidad, vamos a explicar el acontecimiento más importante de toda la humanidad: el nacimiento de Jesús.
  https://www.guiainfantil.com/navidad/Cuentos/nacimiento.htm

domingo, 9 de diciembre de 2018


                                                                 
                                                                  2ª SEMANA DE ADVIENTO
                                                                                Lunes, 10 de diciembre
CANTO
Canción con gestos: “Adviento”

“Adviento, adviento,
viene el Señor.
Preparemos sus caminos
abriéndole las puertas de nuestro corazón”.


Comenzamos esta semana también la operación Kilo para ayudar a los más necesitados:    https://youtu.be/MkxftRxi9n4



                                                                       Martes, 11 de diciembre

ORACIÓN

¡Jesús va a llegar!
Preparamos nuestros corazones en este tiempo que falta antes de que Jesús nazca.
María se pondrá muy contenta.
La mula y el buey le darán calor.
Los ángeles cantarán.
Los pastores, guiados por la estrella, irán a adorarle.
María y José, estoy alegre como vosotros.





                                                              Miércoles, 12 de diciembre

CUENTO
UN HUECO EN EL BELÉN

Simón era una pequeña figurita de plástico para poner en cualquier esquina de un belén navideño. Había nacido en una gran fábrica en China y ni siquiera estaba muy bien pintado, así que siempre le tocaba estar lejos del portal, rellenando cualquier hueco o dejándose mordisquear por los niños de la casa. Pero quería mucho al Niño, quien todos los días le miraba y sonría desde el pesebre. Él sólo soñaba con que algún año le colocaran cerca del portal…

Una noche, poco antes de Navidad, María hizo llamar a todo el mundo.

- Necesitamos vuestra ayuda. Está a punto de empezar una gran guerra y Jesusito ha tenido que irse para tratar de evitarla. Alguien tiene que sustituirle hasta que vuelva.
- Yo lo haré - dijo un precioso angelito-. No creo que sea difícil hacer de bebé.

El angelito ocupó su puesto en el pesebre, así que otro angelito tuvo que ocupar el lugar que dejó vacío. A ese otro angelito lo sustituyó un pastorcillo… y así muchas figuritas tuvieron que cambiar sus puestos. Con los cambios, Simón terminó haciendo de pastor, mucho más cerca del portal de lo que le había tocado nunca.

Pero no salió bien. El angelito era precioso y lloraba como un bebé, pero se notaba muchísimo que no era el Niño. José tuvo que pedirle que se marchara y buscaron otro sustituto. Nuevamente las figuritas cambiaron sus puestos y Simón terminó aún más cerca del portal.

El nuevo sustituto tampoco supo imitar al Niño. Y tampoco ninguno de los muchos otros que siguieron probando durante toda la noche. Con los cambios, Simón llegó a estar bastante cerca del portal. Emocionado, ayudaba en todo lo que podía: cepillaba los animales, limpiaba el establo, llevaba el agua, charlaba con los ancianos, cantaba con los angelitos... Lo hizo tan bien que, cuando por fin encontraron un buen sustituto, María y José le dejaron quedarse por allí cerca.

Era la más feliz figurita del mundo y sólo una cosa le intrigaba: había ido por agua cuando eligieron al sustituto y no había visto quién era. Siempre que miraba estaba cubierto por las sábanas y, como nadie echaba de menos al verdadero Niño, Simón tenía la esperanza de que fuera el mismo Jesús quien había vuelto. Un día no pudo más y, aprovechando que era temprano y todos dormían, miró bajo las sábanas…


Cuando sacó la cabeza una enorme lágrima rodaba por su mejilla. María le miraba dulcemente.


- No está…
- Lo sé - dijo María-. No hay nadie. El sustituto de Jesús no está en la cuna. Eres tú, Simón.
- Pero si yo solo soy una figurita mal hecha…
- ¡No estarás tan mal hecha cuando has conseguido que nadie se dé cuenta de que no estaba! Mira, Simón, tú has hecho lo que mejor se le da a Jesús: querer a todos tanto que se sientan verdaderamente especiales ¿Verdad que lo sentías cuando Él te miraba cada día? Y los demás lo sienten gracias a ti.

Simón sonrió.

- Jesús me ha pedido que sigas guardándole el secreto. Sigue buscando sustitutos como tú en cada pequeño rincón del mundo, para convertirlo en un lugar mejor ¿Querrías seguir siendo el niño invisible de este nacimiento?

¡Por supuesto que quería! Y así fue cómo Simón se unió a la inmensa lista de gente que, como querría Jesús, celebran la Navidad haciendo que su pequeño mundo sea un poco mejor.



                                                                          Jueves, 13 de diciembre
AGRADECIMIENTO
Jesús, gracias por nacer entre nosotros.
Tu venida nos hace estar atentos
y estamos deseando que llegues.
Ayúdanos a preparar nuestro corazón
para que tú también te encuentres contento con nosotros.
Gracias porque nuestros ojos nos ayudan a estar vigilantes,
con nuestros pies podemos correr y jugar,
con nuestra boca podemos decir cosas bonitas y cariñosas.
Nuestros oídos nos ayudan a escuchar a los demás
y nuestras manos son para dar la paz.
Queremos acoger a todos como tú.

                                                                                             
                                                                                           Viernes, 14 de diciembre


                     CUENTO


Hace tiempo que un viajero, en una de sus vueltas por el mundo, llegó a una tierra. Le llamó la atención la belleza de sus arroyos que cruzaban los campos, los sembrados.
Habiendo caminado ya un rato, se encontró con las casas del pueblo, sencillas, coloridas y con puertas abiertas de par en par.
¡No podía creerlo! Él venía de un lugar muy distinto.
Se fue acercando pero su sorpresa fue mayor cuando tres niños, hermanitos, salieron a recibirlo y lo invitaron a pasar.
Los padres de los niños invitaron al viajero a quedarse con ellos unos días.
El viajero aprendió muchas cosas. Por ejemplo, a hornear el pan, trabajar la tierra, ordeñar las vacas,… pero había una cosa de la cual no podía descubrir el significado. Cada día y, algunos días, en varias ocasiones, el papá, la mamá y los hermanos se acercaban a una mesita donde habían colocado las figuras de María y José, una mulita marrón y un buey.
Despacito, dejaban una pajita entre María y José.
Con el correr de los días, el colchoncito de pajitas iba aumentando y se hacía más mullido.
Cuando le llegó al viajero el momento de partir, la familia le entregó un pan calentito y frutas para el camino, lo abrazaron y lo despidieron. Ya se iba cuando, dándose la vuelta, les dijo:
- Una cosa quisiera llevarme de este hermoso momento
- Por supuesto -le contestaron-. ¿Qué más podemos darte para el camino?
Y el viajero entonces preguntó: 
- ¿Por qué, todos los días, iban dejando esas pajitas a los pies de María y José?
Ellos sonrieron y el niño más pequeño respondió: 
- Cada vez que hacemos algo con amor, buscamos una pajita y la llevamos al pesebre. Y, así, vamos preparando para que cuando llegue el niño Jesús, María tenga un lugar para recostarlo. Si amamos poco, el colchón va a ser un colchón delgado y, por lo mismo, frío. Pero si amamos mucho, Jesús va a estar más cómodo y calentito.
El viajero parecía comprenderlo todo. Sintió ganas de quedarse con esa familia hasta la Nochebuena, pero una voz que oyó en su interior lo invitó a llevar por otros pueblos lo que había aprendido y conocido en esa tierra: nuevas labores y corazones sencillos, tan llenos de amor, como los de esa familia.





martes, 4 de diciembre de 2018


MIÉRCOLES, 5 de Diciembre. Curso 2018-2019.
¡Buenos días a todos!
Comenzamos este día: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
 Comenzamos el día con una muestra de cariño y devoción a María, la madre de Jesús. En nuestro colegio es muy importante. La oración del  día  la vamos a dedicar a la oración del Magnificat, una oración poco conocida de María y que tuvo lugar en el encuentro de María y su prima Isabel, en ella podremos apreciar cómo, al igual que en nuestro colegio, María tiene claro que para Dios, los últimos son los primeros.
LECTURA 
 Nazaret, año 0.
María es una adolescente judía, hija de Ana y Joaquín. Tiene un novio carpintero José, con en que pronto se casará.
 Un día recibe una visita inesperada: Gabriel. Es el episodio conocido como Anunciación.
A continuación se proyecta el video: https://youtu.be/wYGdFc72K6c
PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS
“Entonces María dijo:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
María estuvo con Isabel unos tres meses; después regresó a su casa”.
Palabra de Dios
María descubrió algo muy importante: Dios está con los humildes, se hace presente cuando nos sentimos pequeños, impotentes, sin fuerzas… 

domingo, 2 de diciembre de 2018


LUNES, 3 de diciembre. Curso 2018-2019
ADVIENTO
Buenos días a todos.

Empezamos como cada mañana “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”
¡Ya huele a Navidad! ¿No os parece? Los primeros que nos lo recuerdan son los centros comerciales, que ya llevan días con los adornos, las luces, los mantecados, … Todo eso no es malo, pero nosotros somos cristianos y no podemos quedarnos ahí, en lo superficial; nosotros tenemos que ir al verdadero sentido de la Navidad, el celebrar el Nacimiento de Jesús. Y para eso la Iglesia, que es muy sabia, hace que nos preparemos durante cuatro semanas en el tiempo de Adviento.
VEMOS EL PRIMER VÍDEO (Qué es el Adviento)  https://www.youtube.com/watch?v=sssslBHybr0
Ya habéis visto, tenemos por delante cuatro semanas para prepararnos para recibir un año más al Niño Jesús. En estas semanas tenemos que hacer lo posible para ser un poquito mejores: más generosos, más trabajadores, más educados, más estudiosos, menos protestones, …



MARTES, 4 de Diciembre. Curso 2018-2019.
¡Buenos días!
¡HA COMENZADO EL ADVIENTO!
Y con esa buena noticia, continuamos  esta breve semana: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
 Hace unos días comenzó el Adviento. Adviento significa VENIDA, LLEGADA.
“Esperanza, la estrella de Navidad”
Había millones de estrellas en el cielo. Estrellas de todos los colores: blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas y azules. Un día inquietas, se acercaron a Dios y le dijeron: Señor Dios, nos gustaría vivir en la Tierra entre los hombres.
Cuando queráis, respondió el Señor. Seréis todas muy pequeñitas, para que podáis bajar a la tierra.
En aquella noche, hubo una linda lluvia de estrellas. Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar y a correr junto con las luciérnagas por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los niños y la tierra quedó maravillosamente iluminada. Pero con el pasar del tiempo, las estrellas decidieron abandonar a los hombres y volver para el cielo, dejando la tierra oscura y triste.
¿Porque volvéis? Les preguntó Dios, a medida que ellas iban llegando al cielo.
Señor, no nos fue posible permanecer en la tierra. Allá existe mucha miseria y violencia, mucha maldad, mucha injusticia y mentira.
Y el Señor les dijo: ¡Claro! Vuestro sitio es aquí en el cielo. La tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que pasa, de aquel que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere, nada es perfecto. El cielo es el lugar de la perfección del amor, de la VIDA verdadera, de lo inmutable, de lo eterno.
Después que llegaron todas las estrellas y verificando su número, Dios habló de nuevo: Nos está faltando una estrella. ¿Será que se perdió en el camino? Un ángel que estaba cerca replicó: No Señor, una estrella decidió quedarse entre los hombres. Ella descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde las cosas no van bien, donde hay lucha y dolor. Pero ¿qué estrella es esa? Volvió Dios a preguntar. Es la Esperanza Señor. La estrella verde. La única estrella de ese color. Y cuando miraron la tierra, la estrella no estaba sola. La tierra estaba nuevamente iluminada porque había una estrella en el corazón de cada persona. Porque el único sentimiento que el hombre tiene y Dios no necesita tener es la Esperanza. Dios ya conoce el futuro y la Esperanza es propia de la persona humana, propia de aquel que yerra, de aquel que no es perfecto, de aquel que no sabe cómo será el futuro.”
Recibe amigo(a) en este momento esta estrellita en tu corazón ** La Esperanza **, tu estrella verde. No dejes que ella huya y no permitas que se apague. Ten la certeza de que ella iluminará tu camino, se siempre positivo y agradece todo a Dios. Se siempre feliz y contagia alegría, con tu corazón iluminado, a otras personas.

                                                                                                     4ª SEMANA OCTUBRE                    ...