María,
querida madre. Quiero pedirte por mi familia para que todos estén sanos y bien. Que mis papás tengan trabajo y mis hermanos y yo podamos estudiar mucho. Ayúdame a ser más bueno cada día. A ayudar en mí casa, a no pelear con mis hermanos y amigos. A respetar a todos y no contestar mal. Quiero seguir tus pasos y estar cerca de Dios como vos lo estás. Acompáñame siempre en toda mi vida. ¡Que así sea, Señor!
MIÉRCOLES 30 MAYO
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN
A María, nuestra madre
|
Querida Virgen María. Gracias por ser nuestra mamá en la fe, por estar cerca nuestro y cuidarnos mucho como hiciste con Jesús-niño. Quiero conocer mejor a tu hijo y a quererlo más cada día. Quiero vivir como Jesús. Ser buen hijo, buen hermano y buen amigo. Contágiame tu esperanza. Que aprenda, como vos, a vivir en las manos de Dios. Ayúdame a hacer crecer mi fe. Madre Buena, enséñame a seguir los pasos de Jesús. AMÉN
JUEVES 31 MAYO
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN
|
|
«Como María»
Señor, dame un corazón enamorado
como el corazón de María;
un corazón generoso
como el corazón de María;
un corazón abierto a tu Palabra
como el corazón de María.
Haz que descubra cada vez más
la riqueza insondable que eres tú,
y que nadie como tu Madre conoce.
Que descubra que sólo
desde un corazón desprendido
llegaré a poner mi confianza en ti,
como la puso tu Madre.
Haz, al fin, Señor,
que al igual que María
tú seas mi única riqueza, mi único tesoro;
mi única savia, mi única vida;
mi sustento y alimento;
mi bien y mi alegría.
Que María sea la causa de nuestra alegría.
Que cada uno de nosotros seamos Jesús para ella.
Nadie aprendió la humildad tan bien como María.
Ella fue la “esclava”.
Ser esclavos significa estar al servicio de todos con
alegría...
La alegría era la fuerza de la Virgen.
Sólo la alegría pudo darle fuerza para caminar
sin cansarse
hasta las colinas de Judea
para realizar el trabajo de sierva.
También nosotros tenemos que marchar
sin detenernos,
más allá de las colinas de las dificultades.”
(M. Teresa de Calcuta)
Salmo desde el sí de María
María, Madre del sí,
tu ejemplo me admira.
Me admira porque arriesgaste tu vida;
me admira porque no miraste a tus intereses
sino a los del resto del mundo;
me admira y me das ejemplo de entrega a Dios.
Yo quisiera, Madre, tomar tu ejemplo,
y entregarme a la voluntad de Dios como tú.
Yo quisiera, Madre, seguir tus pasos,
y a través de ellos acercarme a tu Hijo.
Yo quisiera, Madre, tener tu generosidad y entrega
para no decir nunca «no» a Dios.
Yo quisiera, Madre tener tu amor
para ser siempre fiel a tu Hijo.
Madre del sí,
pide a tu Hijo por mí, para que me dé tu valentía.
Pide a tu Hijo por mí, para que me conceda
un corazón enamorado de él.
Pide a tu Hijo por mí, para que me dé
la gracia necesaria para entregarme y no fallarle nunca.
CANTO: UN BESO PARA MARÍA
|
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario