Lunes, 18 de junio
soy bondadoso y perdono
Buenos
días a todos.
Comenzamos
la semana saludando a Jesús, en el
nombre del Padre…
Él
nos dice: “No debemos responder al
injusto con venganza. Lo mejor es la bondad y el perdón. Ojo por ojo y diente
por diente, no es cristiano”.
CUENTO
Había una vez un ladrón malvado que, huyendo de la policía, llegó a un pequeño pueblo llamado Sodavlamaruc, donde escondió lo robado y se hizo pasar por el nuevo maestro y comenzó a dar clases con el nombre de Don Pepo.
Había una vez un ladrón malvado que, huyendo de la policía, llegó a un pequeño pueblo llamado Sodavlamaruc, donde escondió lo robado y se hizo pasar por el nuevo maestro y comenzó a dar clases con el nombre de Don Pepo.
Como
era un tipo malvado, gritaba muchísimo y siempre estaba de mal humor. Castigaba
a los niños constantemente y se notaba que no los quería ni un poquito. Al
terminar las clases, sus alumnos salían
siempre corriendo. Hasta que un día Pablito, uno de los más
pequeños, en lugar de salir se le quedó mirando en silencio. Entonces acercó una silla y se puso en pie
sobre ella. El maestro se acercó para gritarle pero, Pablito,
saltó a su cuello y le dio un gran abrazo. Luego le dio un beso y huyó
corriendo, sin que al malvado le diera
tiempo a recuperarse de la sorpresa.
A
partir de aquel día, Pablito aprovechaba cualquier despiste para darle un
abrazo por sorpresa y salir corriendo antes de que le pudiera pillar. Al
principio el malvado maestro se molestaba mucho, pero luego empezó a parecerle
gracioso. Y un día que pudo atraparlo, le preguntó por qué lo hacía:
- Creo
que usted es tan malo porque nunca le han querido. Y yo voy a
quererle para que se cure, aunque no le guste.
El
maestro hizo como que se enfadaba, pero en el fondo le gustaba que el niño le
quisiera tanto. Cada vez se dejaba
abrazar más fácilmente y se le notaba menos gruñón. Hasta que
un día, al ver que uno de los niños llevaba varios días muy triste y
desanimado, decidió alegrarle el día dándole él mismo un fuerte abrazo.
En
ese momento todos en la escuela comenzaron a aplaudir y a gritar
- ¡Don Pepo se ha hecho bueno! ¡Ya quiere
a los niños!
Y
todos le abrazaban y lo celebraban. Don
Pepo estaba tan sorprendido como contento.
- ¿Le gustaría quedarse con nosotros y
darnos clase siempre?
Don
Pepo respondió que sí, aunque sabía que cuando lo encontraran tendría que
volver a huir. Pero entonces
aparecieron varios policías, y junto a ellos Pablito llevando
las cosas robadas de Don Pepo.
- No se asuste, Don Pepo. Ya sabemos que se arrepiente de lo que hizo y
que va a devolver todo esto. Puede quedarse aquí dando clase,
porque, ahora que ya quiere a los niños, sabemos que ya es bueno.
Don Pepo no podía creérselo. Todos en el pueblo sabían desde el principio que
era un ladrón y habían estado intentado ayudarle a hacerse bueno. Así que
decidió quedarse allí a vivir, para ayudar a otros con sus vidas, como habían hecho con la suya.
Y así, DÁNDOLE LA VUELTA,
entendió por fin el rarísimo nombre de aquel pueblo tan especial, y pensó que
estaba muy bien puesto.
Reflexión
¿Te gusta sentirte querido? ¿Cómo crees que se sienten
las personas a las que no quiere nadie? ¿Muestras tu cariño a las personas que
te rodean, como la familia y los compañeros? ¿Has pensado que a lo mejor hay
alguien que está deseando que le des un abrazo pero no se atreve a pedirlo? ¿Te
ha pasado a ti alguna vez?
Padre Nuestro/Ave María
Martes, 19 de junio
generosidad, mi buena amiga
Evangelio:
Mateo 5, 43-48
«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Habéis
oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo.
Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os
persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo,…»
VÍDEO: https://www.youtube.com/watch?v=aNgUcfow7Ao
– La hormiga amarilla
ORACIÓN para pedir a Dios generosidad
Señor, enséñame
a ser generoso,
a dar sin calcular,
a devolver bien por mal,
a servir sin esperar recompensa,
a acercarme al que menos me agrada,
a hacer el bien al que nada puede retribuirme
a amar siempre gratuitamente,
a trabajar sin preocuparme del reposo.
a dar sin calcular,
a devolver bien por mal,
a servir sin esperar recompensa,
a acercarme al que menos me agrada,
a hacer el bien al que nada puede retribuirme
a amar siempre gratuitamente,
a trabajar sin preocuparme del reposo.
Y, al no tener
otra cosa que dar
a donarme en todo y cada vez más
a aquel que necesita de mí
esperando solo de tí
la recompensa.
O mejor: esperando que Tú mismo
seas mi recompensa.
a donarme en todo y cada vez más
a aquel que necesita de mí
esperando solo de tí
la recompensa.
O mejor: esperando que Tú mismo
seas mi recompensa.
Amén
Padre Nuestro/Ave María
Miércoles, 20 de junio
AMAR A LOS
DEMÁS
EVANGELIO: Mateo 6, 1-6; 16-18
«Cuando hagas limosna, que
no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; cuando vayas a rezar, entra
en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido;
Cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note,
no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo
escondido, te recompensará».
REFLEXIÓN
¿Cómo podemos
ayudar y hacer felices a los demás?
ORACIÓN
Señor, ilumina
este momento de oración, porque amándote a Ti, con todo mi corazón, con toda mi
alma y con todas mis fuerzas, podré amar a los demás.
Padre bueno, ayúdame a amar a los demás, como Tú me amas a mí.
Padre bueno, ayúdame a amar a los demás, como Tú me amas a mí.
Jueves, 21 de junio
¡PADRE
NUESTRO!
EVANGELIO: Mateo 6, 7-15
«Vuestro Padre sabe lo que
os hace falta antes que lo pidáis. Vosotros rezad así:
"Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno». Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»
"Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno». Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»
ORACIÓN
Señor, quiero iniciar mi oración llamándote ¡Padre! Por mi bautismo, ¡soy un verdadero hijo tuyo! Tomado con fe, esperanza y mucho amor de tu mano, concédeme que la presencia de Jesucristo en mi vida me convierta en un digno hijo tuyo.
Padre, que siempre rece el Padrenuestro.


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