Lunes, 29 de octubre
Potencia la comprensión
HAY
QUE HACER LO QUE HAY QUE HACER
En el nombre del Padre....
CANCIÓN: Hola Dios https://www.youtube.com/watch?v=JNsuaIlcx8o
CUENTO:
Omar
había aprendido a cepillarse los dientes cuando era aún un niño de
2 años. Con su rechoncha mano cogía el cepillo de suaves cerdas y
lo pasaba por cada uno de sus pequeños dientes. En el colegio había
aprendido que era muy importante no olvidarse de la lengua, ya que
ahí se concentraban muchas bacterias y gérmenes que podían
terminar provocando caries.
Omar sabía muy bien lo que era la caries, porque su primo Juan ya había tenido unas cuantas. Le encantaban las chucherías y sus preferidas eran las que se pegaban a las muelas al masticar. Lo malo es que comía muchas, cuando sus padres no le veían para regañarle, y después no se lavaba los dientes. Se metía en el baño para simular que lo hacía, pero en realidad se pasaba cinco minutos sentado en la banqueta mirando a la pared. A la larga, Juan tuvo que ir al dentista a que le empastaran dos muelas totalmente atacadas por la caries.
Por todo eso, viendo lo que había pasado su primo en el sillón del dentista, Omar se cepillaba los dientes a conciencia tres veces al día: después de desayunar, en el baño del cole después de comer en el comedor y por la noche antes de irse a la cama. Le gustaba la pasta de dientes de fresa especial para niños. Un día había probado la de sus padres y le había parecido demasiado fuerte. La suya tenía un pequeño dinosaurio impreso en el bote que sonreía mientras enseñaba unos dientes puntiagudos, superblancos y relucientes.
Un día, mientras Omar estaba terminando de cepillarse los dientes para ir a dormir, se agachó para ver por el agujero del desagüe del lavabo. Obviamente, no es algo que hiciese muy a menudo, pero ese día escuchó un ruido que le inquietó. Era una especie de chisporroteo que subía y bajaba de intensidad. El niño no le dio importancia porque pensó que sería una rata correteando por dentro de las tuberías. Se fue a la cama y se durmió pero, al cabo de unos minutos, volvió a escuchar el ruido. Se acercó al baño y estuvo a punto de caerse de culo cuando vio lo que allí había. Un gigantesco muñeco de papel con largas manos y tristes ojos. Omar se dio cuenta del motivo de aquella extraña criatura de nombre Papélimo. Un motivo que vosotros conoceréis a continuación…
A pesar de que Omar se lavase tan bien los dientes, no era igual de responsable en todo. Aunque en el cuarto de baño había papelera, él tiraba los canutillos del papel higiénico por el inodoro. También las toallitas húmedas que hay en casi todas las casas y los bastoncillos de limpiarse las orejas. Aquel muñeco era el fruto de todo aquello que se había ido acumulando en las alcantarillas por culpa de aquella mala costumbre de Omar y de mucha otra gente. Había decidido salir para explicar lo peligroso que era hacer aquello. Además de porque se atascaban las cañerías y después había que llamar al fontanero, porque todo eso era muy contaminante. Hacía mucho daño también a las máquinas que se usaban para depurar el agua y que no fuese tan sucia hasta los ríos y el mar. El niño lo entendió todo a la primera y, desde ese día, empezó a usar la papelera del cuarto de baño. Y, por supuesto, a explicar lo que había aprendido a sus amigos y compañeros del cole.
REFLEXIÓN
¿Qué
prefieres hacer primero jugar o hacer las fichas del cole? Pero si te
pones a jugar sin haber hecho las fichas del cole... ¿te sientes
alegre?
VÍDEO:
El aprendiz de mago. La responsabilidad:
https://www.youtube.com/watch?v=aZfQNfa5KEU
ORACIÓN
FINAL
Jesús,
estoy creciendo
Cada
día estoy más grande
y
eso me pone feliz y contento.
Estoy
creciendo,
estoy
más alto,
más
grande.
Ayúdame
a crecer
también
en el corazón.
Que
cada día sea más bueno,
que
tu amor me llene por dentro
hasta
que contagie a los que me rodean.
Ayúdame
a crecer
en
sabiduría, en buen humor,
en
entrega a los demás.
Cuídame
mucho,
como
cuidaste
a
tu Hijo Jesús
cuando
crecía.
Hazme
parecido a Él,
con
sus mismos sentimientos y actitudes.
Que
crezca
como
un buen hijo tuyo
en
la fe, la esperanza
y
sobre todo, en el amor.
Martes, 30 de octubre
Potencia la comprensión
ESCUCHA
Y COMPRENDE
En el nombre del Padre...
CUENTO
El
hada Pompita era un hada simpática y alegre a la que le gustaba
cumplir deseos y organizar fiestas de cumpleaños. Todos en el valle
la admiraban por estar siempre de buen humor y decir sus palabras de
una forma educada y tranquila, pero nadie entendía porque siempre se
iba cuando llegaba la comida de los cumpleaños. Cada vez que las
enormes bandejas de alimentos entraban en el salón nadie veía
porque puerta salía pero a Pompita no se le veía, llegaban ricos
pasteles de diferentes sabores pero ella no probaba esas sabrosas
delicias.
Lo que le sucedía a nuestra hada es que tenía alergia a varios alimentos y tenía que tener mucho cuidado con lo que tocaba y comía, por eso tenía miedo a comer fuera de casa y además no sabía si la gente entendería lo que le pasaba y tenía miedo de que no quisieran estar con ella por eso.
Los eventos se iban sucediendo y cada vez la gente pensaba menos en la hada Pompita, aunque organizara todo como luego no estaba se perdía las sorpresas, los juegos, las adivinanzas, todas esas cosas que ocurren en los cumpleaños y ya casi nadie le contaba las cosas o le pedía muchos deseos.
Fueron pasando los días y Pompita se cansaba de tener que merendar sola y de no poder contar lo que le pasaba como si en realidad hubiera hecho alguna travesura o si tuviera un importante secreto. Cuando llegó el día de su cumpleaños tomó la decisión de que contaría a todo el mundo lo que le sucedía. Preparó un gran salón con mesas en forma de estrellas doradas, con sillas de muchos colores, con grandes platos de comida de todos los países y sabores, otras bandejas con multitud de zumos de frutas y refrescos de lo más apetecible y esta vez decidió tener su zona así que en una mesa de color plata colocó aquellos platos que ella podía comer evitando tener su alergia y los adornó con una guirnalda que ponía: los ricos platos solo para Pompita.
Cuando los invitados fueron llegando todos iban cuchicheando que seguro que Pompita daría como todos los años su discurso de bienvenida pero que luego se iría volando con sus pequeñas alas. ¿Para qué daba una fiesta si ni siquiera iba a comer y bailar con los invitados?, decían algunos de ellos por lo bajo.
Sin
embargo cuando vieron las mesas todos aplaudieron por lo bonitas que
estaban decoradas y además abrieron sus bocas de sorpresa cuando
descubrieron la mesa con la comida para nuestra hada. ¿Qué estaba
sucediendo? ¿Por qué Pompita hacía una mesa para ella sola?
Antes de dar lugar a malos entendidos Pompita apareció volando con un bonito traje rosa y les dijo a todos:
Hola, mis queridos amigos. No hay nada que me apetezca más que cumplir hoy un nuevo año junto a todos vosotros. Para mí es algo difícil porque me da mucha vergüenza pero me gustaría contaros algo y explicaros porque muchas veces no me he quedado a las fiestas de cumpleaños que con tanto amor os organizo. Desde pequeña el médico Klaus me ha dicho que hay comida que hace que me ponga mala, si llegará a probarla se me pondrían los ojos y la cara rojas, me costaría respirar, tendría sudores y otras cosas igual de feas y peligrosas me podrían pasar. Por eso siempre tengo miedo de que alguno de esos alimentos villanos me hagan daño y evito las comidas y los platos que yo no sé del todo que alimentos tiene. Como me da vergüenza porque no me gusta sentirme diferente a vosotros prefería irme y comer mi comida en mi casita pero me he dado cuenta que lo único que consigo con eso es sentirme sola y que vosotros os alejéis también de mí. Espero que lo entendáis. Para cambiar las cosas en este cumpleaños como veis he creado mi propia mesa de alimentos y así disfrutaremos todos juntos después de la merienda.
Los habitantes del Valle se miraron unos a otros con sentimiento de culpa, así que era eso. El Hada Pompita tiene una alergia, y ellos estaban más enfadados pensando que no quería pasar el tiempo con ellos. En una primera reacción muchos de ellos se pusieron a aplaudir y muchos otros fueron a darle un abrazo y decirle que no se preocupara que no se tenía porque sentir nunca más diferente.
El Hada Pompita vivió un cumpleaños que nunca olvidará.
REFLEXIÓN
¿Alguna
vez has sentido que no te entendían? ¿Siempre entiendes a las
personas que te rodean?
A
veces queremos conseguir lo que queremos y no siempre es posible,
porque tenemos que esperar y eso nos provoca rabia, incomprensión y
rabietas. Tenemos que intentar controlar eso e intentar comprender a
las personas que nos rodean y nos quieren
VÍDEO: El león que no sabía escribir: https://www.youtube.com/watch?v=OoZSmA0eB74
ORACIÓN
FINAL: Enséñanos a compartir
Querido
amigo Jesús,
Tú
pasaste por el mundo haciendo el bien entre todos los hombres
y
nos enseñaste a compartir con todos:
lo
que somos,
lo
que tenemos,
lo
que soñamos,
lo
que esperamos
lo
que nos duele y
lo
que nos alegra.
Abre
nuestros corazones para que siempre tendamos la mano al que sufre.
Ayúdanos
a ver en cada hermano tu rostro,
que nos llama y nos pide vivir con generosidad, amor y entrega a los demás.
que nos llama y nos pide vivir con generosidad, amor y entrega a los demás.
¡Que
así sea, Señor!
CANCIÓN: El amor de Dios es maravilloso https://www.youtube.com/watch?v=cq9QKQcso_c
Miércoles, 31 de octubre
Potencia tus cualidades
SOY
COMO SOY Y TENGO MUCHAS COSAS BUENAS
En el nombre del Padre...
CUENTO
Hace
mucho tiempo, en un país muy lejano, vivían un montón de dragones
de muchos colores y tamaños. Los había verdes, amarillos, rosas y
hasta azules y cada uno de ellos sabía hacer algo especial.
Uno
de ellos volaba tan alto que llegaba hasta las estrellas. Otro era
tan fuerte que podía llevar a un montón de dragoncitos a la escuela
como si de un autobús se tratase. Otro era tan inteligente que
siempre enseñaba a todos los dragones muchísimas cosas
interesantes. Todos se sentían muy orgullosos de sus cualidades,
bueno, todos menos uno.
Se
llamaba Zuzu y era un dragón verde de un tamaño gigante, con una
cresta puntiaguda que le recorría toda la espalda y cuya cualidad
era escupir fuego.
Al
principio a todos les gustaba que Zuzu echara fuego por la boca
cuando se lo pedían, pero llegó un momento en que Zuzu dejó de
controlarlo y empezó a echar fuego a todas horas, quemando todo lo
que se ponía por delante.
-
¿Qué voy a hacer? Si no vuelvo a controlar mi fuego, acabaré quedándome solo y sin amigos. Soy un peligro...– se lamentaba
El
tiempo pasaba y Zuzu cada vez estaba más preocupado y, en vez de
intentar encontrar una solución, lo único que hacía era estar cada
vez más triste en su cueva, de la que ya no quería salir.
Un
día que llovía mucho, Zuzu aprovechó para dar un paseo. Si escupía
fuego la lluvia lo apagaría, de modo que no haría daño a nadie.
Cuando
menos lo esperaba, una dragona de color morado muy bella se acercó a
él y le dijo:
-
¡Hola! ¿Te gustaría pasear conmigo?
¡Zuzu
no daba crédito! Hacía tanto tiempo que nadie se acercaba a hablar
con él que se quedó sin palabras y, además, ¡se puso colorado
como un tomate! Al final, acabó aceptando y fue con ella.
-
Y tú, Zuzu, ¿qué cualidad tienes? – le preguntó la dragona
-
Me da mucha vergüenza decírtelo porque seguro que si lo hago me tendrás miedo como los demás…
La
dragona insistió, pero Zuzu no se atrevía a contarle cuál era su
cualidad hasta que, por un descuido, Zuzu escupió un montón de
fuego y casi quema a la dragona.
-
¡Perdóname! ¡Casi te quemo! ¡Lo siento mucho, debería habértelo contado para no ponerte en peligro!
Pero
la dragona, en lugar de enfadarse, empezó a reír a carcajadas:
-
¡Jajajajajajajaajaja! ¡No te preocupes! ¡A mí no me quemarás nunca!
Zuzu
no entendía nada y con cara de sorpresa le pidió que se lo
explicara.
-
Yo también tengo una cualidad que no controlo mucho y que a los demás no les gusta porque, sin quererlo ni beberlo, escupo tanta agua que pongo a todo el mundo empapado.
Zuzu
se dio cuenta de que no era el único con una cualidad tan diferente
al resto y gracias a la dragona se dio cuenta de que todo tiene una
parte positiva.
Zuzu
y la dragona se convirtieron en la pareja perfecta. Cuando Zuzu
escupía demasiado fuego, la dragona estaba a su lado para escupir
tanta agua como para apagar el fuego antes de quemar a nada y a
nadie. Así, Zuzu pudo acercarse de nuevo a los demás sin que nadie
tuviera miedo de él.
Además,
la dragona le enseñó que con esfuerzo y trabajo las cosas siempre
pueden conseguir y, poco a poco, Zuzu consiguió controlar su
cualidad de escupir fuego.
REFLEXIÓN
Dime
algo bueno que tenga algún compañero tuyo
Dime
en que crees que puede mejorar algún compañero tuyo.
Dime
en que puedes mejorar tú.
ORACIÓN
FINAL
Muéstrame
el mejor camino
Sabes,
Jesús,
Hay
momentos en los que no se qué hacer.
A
veces tengo ganas de hacer
cosas
que sé que no están bien,
pero
igual me atraen….
A
veces se me escapa una mentira,
y
no digo siempre la verdad…
A
veces me cuesta tanto compartir,
o
ayudar a los demás,
o
colaborar en mi casa….
Échame
una mano.
Muéstrame
el mejor camino.
Recuérdame
todo lo que me enseñas:
que
diga la verdad,
que
haga el bien,
que
sea generoso,
que
ayude siempre…
que
busque ser feliz
siguiendo
tu ejemplo, Señor.
María
Auxiliadora de los Cristianos…
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